Todas las noches dejo, al borde de la tibieza,
una ciudad que habito entre sombras.
Repaso sus calles por última vez, con los ojos cerrados,
y vuelvo a caminar sus esquinas con el afán
de atrapar sus penúltimas imágenes,
sus colores tenues, sus caras sin nombre...
Todas las noches habito y deshabito esa ciudad
donde me pierdo sin excusas,
sin poder explicar sus construcciones,
sin saber cómo llega mi alma de un punto cardinal
a otro que me invade
Cuando abro los ojos y la mañana se derrama en mis sienes
cuando cada templo de certeza se derrumba y me muestra
los esqueletos blancos de los miedos,
las manos púrpuras y húmedas de los deseos,
las caricias sin nombres,
las lágrimas sin rostro,
cuando abandono esas calles sin dueño
siento que dejo atrás una comarca que lleva el nombre
de todo lo que imprime el tiempo
como guardianes transparentes de todo lo que en la luz,
no pudimos dar palabra
Más de ciento veinte años han pasado y aún hay gente que no cree
en el valor implícito de los sueños
Poemas,verso libre,creaciones y reflexiones literarias de Mercedes Venturino
poesiaenlahendidura.blogspot.com
Algunos vestigios de luz se advierten a veces
como los restos de una estrella muerta,
de la que seguimos viendo su cuerpo azul
en el tiempo
La distancia que te separa
de la boca del deseo
es el sello
del espacio que se confirma en tu cuerpo,
y desear con la falta
hace que lo real
no sea lo que existe sino lo que más extrañamos
Cuando se empiezan a habitar los vacíos,
cuando los huecos penetran el paisaje
hasta dominar la escena
la verdad que domina tu mundo
es la plenitud de ese vacío,
y donde el último rasgo de cordura
puede parecerte un abismo
No se puede inventar el desierto con el recuerdo de la arena
El sólo desliz de una caricia en el vacío de las dunas
te obligará a mirar el sol de frente
y todo aquello por lo que dolemos
dibuja las distancias mudas
que seguirán mordiéndote el recuerdo
como una herida abierta
Cual es la salida?
Cada minuto.
Cualquiera de ellos que te enseña
la puerta abierta a la tormenta
Y ese viento, feroz
que te atraviesa
Hay días donde el viento
es una herida abierta con sus dedos inútiles:
ninguna fuerza consigue llevarme hasta la orilla
y yo, no veo más que horizontes
Algo se lleva y algo me trae
el secreto esplendor donde un pájaro
me miró de frente
y me llamó su amiga, diciéndome:
"tu sangre tiene la entidad de la poesía"
No me pidas entonces,
que no escuche esta canción con brillo de quimera:
no me alcanzará la distancia de este desierto
para inventarme la arena,
porque son mis manos
las que llevan el candil iluminando los caminos,
son mis manos las que guardan el mapa del tesoro
Yo sé que soy la responsable de este caos:
y es que yo,
solamente yo,
escuché decir en lo oscuro
la palabra luz
es una herida abierta con sus dedos inútiles:
ninguna fuerza consigue llevarme hasta la orilla
y yo, no veo más que horizontes
Algo se lleva y algo me trae
el secreto esplendor donde un pájaro
me miró de frente
y me llamó su amiga, diciéndome:
"tu sangre tiene la entidad de la poesía"
No me pidas entonces,
que no escuche esta canción con brillo de quimera:
no me alcanzará la distancia de este desierto
para inventarme la arena,
porque son mis manos
las que llevan el candil iluminando los caminos,
son mis manos las que guardan el mapa del tesoro
Yo sé que soy la responsable de este caos:
y es que yo,
solamente yo,
escuché decir en lo oscuro
la palabra luz
"He despertado en el ojo del ciclón:
cuento millones de agujeros en el alma"
(Silvio Rodríguez)
¿Fue la lluvia que caía, emperatriz de una mañana
mientras descubría lo que no tenía nombre?
¿Fue la palma leve de mi lengua
perforando un recuerdo fugitivo en la memoria?
¿Fue un espacio donde no se puede dar palabra
a lo que se derrama desde los sentidos?
Inútil siempre el intento categórico
de ordenar lo que no tiene orden,
el desolado esfuerzo al no entender el estatuto del caos;
hagas lo que hagas y como te adornes
y por mas empeño que se ponga
nunca valdrá el gesto del amor rubricado
lo que una chispa del fuego
Prófugos de una posibilidad que ya no existe,
pero vuelve a prometerse,
mientras comienza y termina y recomienza,
y se aprende en la piel, lo que se leyó en los libros
No alcanza la orfandad de lo que creemos que elegimos
para tocarle el alma al deseo,
esa impúdica belleza que nos empuja a los confines
No podemos seducir más que cuando algo
muy antiguo nos asalta,
nos conquista desde el hoy y nos desnuda
y tenemos entonces algo para decir
El deseo es un refugio,
un escondite de dos a la vista de todos
a plena luz del sol,
pero que sólo puede darle descanso
a los que se refugian del mundo,
del tiempo imperdonable de la historia,
de las heridas que sin embargo,
son la llave para esa desnudez que se entrega,
que se construye y nace como la flor en el barro
No hay más erotismo que dos que se intuyen
levantando ciudades,
mientras, en silencio saben,
que sólo son dueños de esa noche
Tengo el secreto de un pájaro desguarecido de tormentas,
de las alas que supieron atravesar el ojo del ciclón
y los millones de agujeros en el alma
Ahora,
a plena luz del sol,
sabemos dónde nos esconderemos siempre
cuento millones de agujeros en el alma"
(Silvio Rodríguez)
¿Fue la lluvia que caía, emperatriz de una mañana
mientras descubría lo que no tenía nombre?
¿Fue la palma leve de mi lengua
perforando un recuerdo fugitivo en la memoria?
¿Fue un espacio donde no se puede dar palabra
a lo que se derrama desde los sentidos?
Inútil siempre el intento categórico
de ordenar lo que no tiene orden,
el desolado esfuerzo al no entender el estatuto del caos;
hagas lo que hagas y como te adornes
y por mas empeño que se ponga
nunca valdrá el gesto del amor rubricado
lo que una chispa del fuego
Prófugos de una posibilidad que ya no existe,
pero vuelve a prometerse,
mientras comienza y termina y recomienza,
y se aprende en la piel, lo que se leyó en los libros
No alcanza la orfandad de lo que creemos que elegimos
para tocarle el alma al deseo,
esa impúdica belleza que nos empuja a los confines
No podemos seducir más que cuando algo
muy antiguo nos asalta,
nos conquista desde el hoy y nos desnuda
y tenemos entonces algo para decir
El deseo es un refugio,
un escondite de dos a la vista de todos
a plena luz del sol,
pero que sólo puede darle descanso
a los que se refugian del mundo,
del tiempo imperdonable de la historia,
de las heridas que sin embargo,
son la llave para esa desnudez que se entrega,
que se construye y nace como la flor en el barro
No hay más erotismo que dos que se intuyen
levantando ciudades,
mientras, en silencio saben,
que sólo son dueños de esa noche
Tengo el secreto de un pájaro desguarecido de tormentas,
de las alas que supieron atravesar el ojo del ciclón
y los millones de agujeros en el alma
Ahora,
a plena luz del sol,
sabemos dónde nos esconderemos siempre
Adoro tu cara de muñeca antigua cuando mirás lejos
un punto que se pierde en tu ojos de clepsidra
Amo tu risa empotrada contra los muros del día,
como conjuro que persiste ante los contratiempos.
A veces me enojo con tu porfía:
cuando te negas a ser la asesina de algunas ilusiones,
o rechazas de lleno ser la verdugo
de primaveras cálidas en sus albores
Estás, siempre estás
ahí,
al borde del abismo con tu presencia de colores
con tus manos crispadas para amortiguar el salto
mientras sacudís tu cabeza roja diciéndome
"no era volar, te lo advertí...pero se le parece tanto"
Qué más da entonces el momento del fin
cuando se agotan los interminables segundos
que pudieron ser días, semanas, meses, la vida...
Estás, siempre estás,
no sabés de renuncias cobardes
ni de banderas a media asta
ni de conquistas que presuman de exhibirse en la plaza
sos el prisma que refleja luz
cuando se unen los colores.
Estás,
y en este mundo de renuncias vacías,
de atropellos crueles y absurdos,
de rasgarse el alma por tener,
de perder el momento por exhibir la imagen
no sé si hay algo
que tenga más valor que eso: estar, alma mía
Ser, estar,
que no es parecer, ni semejar
un punto que se pierde en tu ojos de clepsidra
Amo tu risa empotrada contra los muros del día,
como conjuro que persiste ante los contratiempos.
A veces me enojo con tu porfía:
cuando te negas a ser la asesina de algunas ilusiones,
o rechazas de lleno ser la verdugo
de primaveras cálidas en sus albores
Estás, siempre estás
ahí,
al borde del abismo con tu presencia de colores
con tus manos crispadas para amortiguar el salto
mientras sacudís tu cabeza roja diciéndome
"no era volar, te lo advertí...pero se le parece tanto"
Qué más da entonces el momento del fin
cuando se agotan los interminables segundos
que pudieron ser días, semanas, meses, la vida...
Estás, siempre estás,
no sabés de renuncias cobardes
ni de banderas a media asta
ni de conquistas que presuman de exhibirse en la plaza
sos el prisma que refleja luz
cuando se unen los colores.
Estás,
y en este mundo de renuncias vacías,
de atropellos crueles y absurdos,
de rasgarse el alma por tener,
de perder el momento por exhibir la imagen
no sé si hay algo
que tenga más valor que eso: estar, alma mía
Ser, estar,
que no es parecer, ni semejar
"El ruiseñor se niega a anidar en la jaula, para que la
esclavitud no sea el destino de su cría.” Khalil Gibran.
Dijo que no, lo pensó fantasía
y entonces la vida siguió su curso.
Acomodó los zapatos su placard limpió los espejos,
puso en orden el secreto mundo de reflejos
que desde su silencio invadían los manteles
y siguió, todo siguió el camino de los acertijos
Dijo no, prefiero mantenerme a salvo,
dejó a un costado los cuchillos que cortarían
los trazos de su linaje y se dedicó a lustrar
orgullosamente sus cadenas de aire
Ordenó deseos, les puso nombre,
se adjudicó los sueños rotos de otros
y con sus pedazos levantó sus paredes:
así será, determinó sin pensarlo,
golpeándose el pecho con el cínico orgullo
de los llamados amores eternos
No imaginó
que algunas mujeres y otros hombres
tienen la osadía
de vivir la única vida que se les da
y entonces
deseó lo que le contaron
Los días se quedan sin tiempo mientras la vida hace esas pausas
Cuando abrió de nuevo los ojos
lloró con torpeza las mañana perdidas,
en su madriguera de invierno sintió que tal vez,
no hubieses sido necesario tanto
pero estaba allí, pensando que eso era la vida,
que así lucía y sangraba el amor,
y los perros ladrando en el sótano
y mordiendo sus talones se volvieron cotidianos
El tiempo fue inaugurando sus máscaras,
pasaron los otoños, los inviernos,
y supo entonces que el pecho
no da respiro sin sobresaltos
Hay que tener cuidado con las ofertas,
con las cuentas saldadas,
con los buenos partidos:
nunca se sabe cuanto va a cobrarnos la mesura
para escuchar nuestro silencio
al cerrar los labios
esclavitud no sea el destino de su cría.” Khalil Gibran.
Dijo que no, lo pensó fantasía
y entonces la vida siguió su curso.
Acomodó los zapatos su placard limpió los espejos,
puso en orden el secreto mundo de reflejos
que desde su silencio invadían los manteles
y siguió, todo siguió el camino de los acertijos
Dijo no, prefiero mantenerme a salvo,
dejó a un costado los cuchillos que cortarían
los trazos de su linaje y se dedicó a lustrar
orgullosamente sus cadenas de aire
Ordenó deseos, les puso nombre,
se adjudicó los sueños rotos de otros
y con sus pedazos levantó sus paredes:
así será, determinó sin pensarlo,
golpeándose el pecho con el cínico orgullo
de los llamados amores eternos
No imaginó
que algunas mujeres y otros hombres
tienen la osadía
de vivir la única vida que se les da
y entonces
deseó lo que le contaron
Los días se quedan sin tiempo mientras la vida hace esas pausas
Cuando abrió de nuevo los ojos
lloró con torpeza las mañana perdidas,
en su madriguera de invierno sintió que tal vez,
no hubieses sido necesario tanto
pero estaba allí, pensando que eso era la vida,
que así lucía y sangraba el amor,
y los perros ladrando en el sótano
y mordiendo sus talones se volvieron cotidianos
El tiempo fue inaugurando sus máscaras,
pasaron los otoños, los inviernos,
y supo entonces que el pecho
no da respiro sin sobresaltos
Hay que tener cuidado con las ofertas,
con las cuentas saldadas,
con los buenos partidos:
nunca se sabe cuanto va a cobrarnos la mesura
para escuchar nuestro silencio
al cerrar los labios
El día que nací el rojo me dió su signo:
me tomó las manos, me dió su bienvenida
en la hoguera de su destino.
Me dijo "Bienvenida, te estábamos esperando;
no les creas si te ven negra"
Yo nací en color rojo,
era roja la ventana, la calle que atravesó mi madre
el cielo que amanecía y el sol de ese día 20
Yo nací roja,
como una terca manzana, como el globo de mi hijo,
como el clavel que adorna al hombre
que busca matar el toro.
Roja como las bocas teñidas
con las moras de mi infancia
Roja como la flor de una bulería,
como el fuego sagrado,
como la sangre del guerrillero
con el corazón a la izquierda,
como el rojo de Federico contra el paredón quebrado
roja como las bocas que se prometen el oro
como la pasionaria, el cardenal y la esperanza,
la bandera de los obstinados,
la estrella de Guevara
Roja roja roja
(Mi madre lo advirtió...
y no pudo hacer nada!)
me tomó las manos, me dió su bienvenida
en la hoguera de su destino.
Me dijo "Bienvenida, te estábamos esperando;
no les creas si te ven negra"
Yo nací en color rojo,
era roja la ventana, la calle que atravesó mi madre
el cielo que amanecía y el sol de ese día 20
Yo nací roja,
como una terca manzana, como el globo de mi hijo,
como el clavel que adorna al hombre
que busca matar el toro.
Roja como las bocas teñidas
con las moras de mi infancia
Roja como la flor de una bulería,
como el fuego sagrado,
como la sangre del guerrillero
con el corazón a la izquierda,
como el rojo de Federico contra el paredón quebrado
roja como las bocas que se prometen el oro
como la pasionaria, el cardenal y la esperanza,
la bandera de los obstinados,
la estrella de Guevara
Roja roja roja
(Mi madre lo advirtió...
y no pudo hacer nada!)
"El viento abre una herida en la noche. Ahí los pájaros hacen sus nidos"
(Jorge Curinao)
Mi padre tenía los ojos
como un mar solitario.
Nunca supe qué naufragio se debatía
entre su pasión y su miedo,
entre su ternura y su ira
A veces sus gestos de amor tenían el filo
de un cristal de Bohemia,
y en los océanos de silencio en donde
se perdía
no había proa por donde subir a ayudarlo
ni mascarón por donde reconocerlo
Yo quería ocultarme en sus bolsillos
como caramelos,
ser descubierta como tesoros,
capaz de responder sus abrazos torpes
como si no desconfiara,
ser la responsable de que se anime a una ruta de estrellas
porque aunque eso significase
perderlo de vista en una ternura diaria
hubiese dejado su naufragio en la orilla
Mal y tarde aprendí que jugó más
de lo que tenía
y por no tener lo que no era,
no siguió jugando
Mi padre tenía un ritmo de jazz
en la yema de sus dedos
y un decir de tango
en la comisura de sus labios
un reloj que le robaba el tiempo,
y libros y música que se lo devolvían
entre guiños
Mi padre tenía una hija que dolía el no saber
cómo bajar de sus rodillas
y volver a subirse convertida en mujer
Mi padre era su tocadisco llevándolo lejos
una música sin compañera
que no podía verlo
A veces, miro los hombres que naufragan
en bares, en silencios, en una cofradía
de palabras que no dicen,
en una espiral de ternura y besos regateados,
y me duelen:
vuelvo a ver esa niña,
la misma que dolía
porque no pudo ayudarlo
(Jorge Curinao)
Mi padre tenía los ojos
como un mar solitario.
Nunca supe qué naufragio se debatía
entre su pasión y su miedo,
entre su ternura y su ira
A veces sus gestos de amor tenían el filo
de un cristal de Bohemia,
y en los océanos de silencio en donde
se perdía
no había proa por donde subir a ayudarlo
ni mascarón por donde reconocerlo
Yo quería ocultarme en sus bolsillos
como caramelos,
ser descubierta como tesoros,
capaz de responder sus abrazos torpes
como si no desconfiara,
ser la responsable de que se anime a una ruta de estrellas
porque aunque eso significase
perderlo de vista en una ternura diaria
hubiese dejado su naufragio en la orilla
Mal y tarde aprendí que jugó más
de lo que tenía
y por no tener lo que no era,
no siguió jugando
Mi padre tenía un ritmo de jazz
en la yema de sus dedos
y un decir de tango
en la comisura de sus labios
un reloj que le robaba el tiempo,
y libros y música que se lo devolvían
entre guiños
Mi padre tenía una hija que dolía el no saber
cómo bajar de sus rodillas
y volver a subirse convertida en mujer
Mi padre era su tocadisco llevándolo lejos
una música sin compañera
que no podía verlo
A veces, miro los hombres que naufragan
en bares, en silencios, en una cofradía
de palabras que no dicen,
en una espiral de ternura y besos regateados,
y me duelen:
vuelvo a ver esa niña,
la misma que dolía
porque no pudo ayudarlo
Nocturna, la flor abre su corona y seduce
desde el rocío de la noche, las pestañas de tus ojos.
Ambas se parecen, se miran,
como se miran los dos bordes enfrentados de una herida,
ajenos y actores del mismo milagro
Dónde se pone esa belleza poderosa, efímera,
que dejan dos cuerpos que vuelan y vuelven,
que se van y se quedan?
Que se los arroja a la muerte y regresan
como si emergieran de un pueblo fantasma de besos?
Qué nombre recibe la permanente ausencia que rueda
sobre tus mañanas de gorrión
y las transforma en presencia?
Cómo llamamos al enorme desamparo de unos ojos
que sabemos que jamás podrán ver cómo late nuestra sangre?
Dónde se protege la intemperie de una soledad en compañía?
Silencios que se rompen como plata de luna llena
y en el fondo del silencio el eco de una voz,
que se esconde tras el ruido de lo que no expresa:
No hay arrullo de gorriones que la acunen,
no hay pétalos que cubran el suelo de esa pena
no hay salida, no hay ventana, no hay laderas
por las que echar a rodar la decepción feroz
que intercambia las prendas de una condena
Enterate corazón:
Ser vulnerable, a veces, te fortalece
desde el rocío de la noche, las pestañas de tus ojos.
Ambas se parecen, se miran,
como se miran los dos bordes enfrentados de una herida,
ajenos y actores del mismo milagro
Dónde se pone esa belleza poderosa, efímera,
que dejan dos cuerpos que vuelan y vuelven,
que se van y se quedan?
Que se los arroja a la muerte y regresan
como si emergieran de un pueblo fantasma de besos?
Qué nombre recibe la permanente ausencia que rueda
sobre tus mañanas de gorrión
y las transforma en presencia?
Cómo llamamos al enorme desamparo de unos ojos
que sabemos que jamás podrán ver cómo late nuestra sangre?
Dónde se protege la intemperie de una soledad en compañía?
Silencios que se rompen como plata de luna llena
y en el fondo del silencio el eco de una voz,
que se esconde tras el ruido de lo que no expresa:
No hay arrullo de gorriones que la acunen,
no hay pétalos que cubran el suelo de esa pena
no hay salida, no hay ventana, no hay laderas
por las que echar a rodar la decepción feroz
que intercambia las prendas de una condena
Enterate corazón:
Ser vulnerable, a veces, te fortalece
La luz se sacude el invierno y aparece
de a ratos,
como cierta risa temblando en una esquina.
La primer luz de la mañana
amanece con un gesto que intento desterrar
y entre mi risa y tu pecho
aletea un gorrión dormido
La última idea de instinto que me queda en el pecho
para salvarme me dice que no,
que así no se puede seguir respirando
Pero no hay caso:
el otro costado me repite, insistente,
que sabe bien que soy amiga de las causas
Entonces,
casi rendida
hago lo último que puedo hacer:
pedirle una mano a ese tiempo que reverbera entre las páginas
de cada libro que me abrazó para darme aliento,
y tomo una a uno cada uno de los poemas
que entre alas y hendiduras
entre derrame y vacíos
iluminó mi ventana,
allí donde miro como mis plantas suculentas crecen sin temores
libradas al azar del tiempo, a lluvia o viento,
a inclemencias de sol o sombra
resisten, y crecen, porfiadas, irreverentes
sigilosas, resistentes, rebeldes
sin saber con certeza qué o cuanto necesitan
y así viven, en silencioso perfil bajo, hasta que un día
asoma una flor amarilla que refleja
el sol temerario de todos las mañanas
de a ratos,
como cierta risa temblando en una esquina.
La primer luz de la mañana
amanece con un gesto que intento desterrar
y entre mi risa y tu pecho
aletea un gorrión dormido
La última idea de instinto que me queda en el pecho
para salvarme me dice que no,
que así no se puede seguir respirando
Pero no hay caso:
el otro costado me repite, insistente,
que sabe bien que soy amiga de las causas
Entonces,
casi rendida
hago lo último que puedo hacer:
pedirle una mano a ese tiempo que reverbera entre las páginas
de cada libro que me abrazó para darme aliento,
y tomo una a uno cada uno de los poemas
que entre alas y hendiduras
entre derrame y vacíos
iluminó mi ventana,
allí donde miro como mis plantas suculentas crecen sin temores
libradas al azar del tiempo, a lluvia o viento,
a inclemencias de sol o sombra
resisten, y crecen, porfiadas, irreverentes
sigilosas, resistentes, rebeldes
sin saber con certeza qué o cuanto necesitan
y así viven, en silencioso perfil bajo, hasta que un día
asoma una flor amarilla que refleja
el sol temerario de todos las mañanas
Las flores salvajes mas respetables
nacieron un día en el desierto.
no ha de asombrarte que esta penumbra de abrazos
te lleve de la mano a donde cultivar tus ventanas
El cuerpo si se ofrece.
se pone entero, y es decir el alma;
el alma se derrama a fondo,
es decir con el cuerpo
Renazco otra vez en los azhares
que atraviesan el aire sin permiso;
el mundo está lleno de cosas que no me pertenecen y esas
son las únicas cosas de las que sentirse dueño
La esquina fue un indicio:
el deseo dibujó una curva donde jamás
volvería a verte,
una pared pintada que anuncia que vives,
se esconde tras la derecha.
La esquina fue un presagio:
ahora, sabré donde esconderte
nacieron un día en el desierto.
no ha de asombrarte que esta penumbra de abrazos
te lleve de la mano a donde cultivar tus ventanas
El cuerpo si se ofrece.
se pone entero, y es decir el alma;
el alma se derrama a fondo,
es decir con el cuerpo
Renazco otra vez en los azhares
que atraviesan el aire sin permiso;
el mundo está lleno de cosas que no me pertenecen y esas
son las únicas cosas de las que sentirse dueño
La esquina fue un indicio:
el deseo dibujó una curva donde jamás
volvería a verte,
una pared pintada que anuncia que vives,
se esconde tras la derecha.
La esquina fue un presagio:
ahora, sabré donde esconderte
"Lo real es lo que vuelve siempre al mismo lugar,
lo que no cesa de repetirse para entorpecer la marcha"
(Jacques Lacan)
Las máscaras que pueden caer por su propio peso
el día que son descubiertas inútiles, infames
y darte cuenta que aún más terrible que ser descubierto,
es nunca ser descubierto
Con ese trabajo fracasan conmigo las madreselvas
y los soles de octubre;
con esa encomienda me voy al fondo de los ríos
transportando cientos de lotos blancos,
con esa misión fracaso y me vuelvo siempre
más cerca de los centros
los que sólo sé tocar con las manos extendidas a un dulce abismo
los que me recuerdan que no sé vivir de otra manera
Un rostro me pide que sea la asesina de las primaveras:
es el rostro? o la máscara?
Pero sucede
que a la luz del día se levantan paredes
solo porque resulta impensado derribar otros muros,
y quedan tantos de esos, construcciones huecas que apuntalar,
que no sabremos nunca si fue anverso o reverso,
si lo real fue el rostro o la máscara
lo que no cesa de repetirse para entorpecer la marcha"
(Jacques Lacan)
Las máscaras que pueden caer por su propio peso
el día que son descubiertas inútiles, infames
y darte cuenta que aún más terrible que ser descubierto,
es nunca ser descubierto
Con ese trabajo fracasan conmigo las madreselvas
y los soles de octubre;
con esa encomienda me voy al fondo de los ríos
transportando cientos de lotos blancos,
con esa misión fracaso y me vuelvo siempre
más cerca de los centros
los que sólo sé tocar con las manos extendidas a un dulce abismo
los que me recuerdan que no sé vivir de otra manera
Un rostro me pide que sea la asesina de las primaveras:
es el rostro? o la máscara?
Pero sucede
que a la luz del día se levantan paredes
solo porque resulta impensado derribar otros muros,
y quedan tantos de esos, construcciones huecas que apuntalar,
que no sabremos nunca si fue anverso o reverso,
si lo real fue el rostro o la máscara
Dos gotas en mi ombligo son una cuna de nácar,
un mar para tu lengua y un brillo de plata;
se iluminan entre notas, tus manos en mi cintura
y unos labios que recorren la llanura de mi espalda
Hay ríos que son de plata,
otros de oro o de nácar:
el que imagino a tus pies desbordando mi espacio
tiene el aroma del verano
en mis árboles de niña
tiene una campana en el medio de un bosque
y las aguas de cristal de aguamarina
Es apenas una gota de agua en mi ombligo,
pero el vuelo atrevido de tu luz
me dió el coraje
y te veo,
o te miro,
una vez,
y otra vez, y otra,
nadando allí, en el mar de mi cintura
un mar para tu lengua y un brillo de plata;
se iluminan entre notas, tus manos en mi cintura
y unos labios que recorren la llanura de mi espalda
Hay ríos que son de plata,
otros de oro o de nácar:
el que imagino a tus pies desbordando mi espacio
tiene el aroma del verano
en mis árboles de niña
tiene una campana en el medio de un bosque
y las aguas de cristal de aguamarina
Es apenas una gota de agua en mi ombligo,
pero el vuelo atrevido de tu luz
me dió el coraje
y te veo,
o te miro,
una vez,
y otra vez, y otra,
nadando allí, en el mar de mi cintura
Crece el hueco de mi pecho
como un violín que disfruta sonando a sí mismo
las miles de notas que irán a dar al viento
Crece mi pelo como una llamarada,
que se derrama en flores y letras:
todas se atropellan por mostrar sus curvas
como la letra cursiva en la m de nombre
Voy desde el centro de mi vientre
a lo abyecto de tu espacio
y en los escalones vibrantes sólo espero
ver la sombra de tu pena,
no,
ni aun la pena:
la sombra
Todas las espinas apuntan al centro de la rosa
y la flor sigue intacta en su color
Todo los filos amenazan a la flor,
y la flor sigue perfumando el cuchillo
No te ilusiones:
aunque escupan sobre mi esperanza
la luz seguirá partiendo la mañana desde mi plexo
para atravesar la oscuridad y seguir iluminándome
como un violín que disfruta sonando a sí mismo
las miles de notas que irán a dar al viento
Crece mi pelo como una llamarada,
que se derrama en flores y letras:
todas se atropellan por mostrar sus curvas
como la letra cursiva en la m de nombre
Voy desde el centro de mi vientre
a lo abyecto de tu espacio
y en los escalones vibrantes sólo espero
ver la sombra de tu pena,
no,
ni aun la pena:
la sombra
Todas las espinas apuntan al centro de la rosa
y la flor sigue intacta en su color
Todo los filos amenazan a la flor,
y la flor sigue perfumando el cuchillo
No te ilusiones:
aunque escupan sobre mi esperanza
la luz seguirá partiendo la mañana desde mi plexo
para atravesar la oscuridad y seguir iluminándome
"Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida"
Canción de las simples cosas(A.Tejada Gómez)
Y cuales son "aquellos sitios
donde amaste la vida"?
Me pregunta con mirada de almendra
dulce y profunda
en ojos donde cualquier cosmos
sería un rival perdido...
Donde sucedieron las cosas que no pueden explicarse... dije casi sin pensarlo
Y raudamente vinieron a mi garganta
como en un aleteo,
los portales, las esquinas, las orillas,
las banquetas, los umbrales,
las ventanas cómplices
las ventanas escondidas,
la cabinita de gas donde transcurría la adolescencia,
un terraplén borracho de pasto,
los bordes de cualquier vereda,
el asiento del tren a ninguna parte,
ciertos escalones que fueron pretexto,
las puertas que atravesé
con mis hijos en brazos
Y me di cuenta
que las cosas mas importantes de la vida suceden en movimiento,
estar llegando, estar partiendo,
bailar desnuda, casi desnuda
Hamacarse en la banqueta
mientras hablas con tu amiga, abrazándote las rodillas,
bajar escaleras casi rodando
con el corazón al galope,
Besar, correr, parir,
brindar, llegar, partir
Y así es posible,
solamente así...
volver a aquellos sitios
donde uno amó la vida
Es lo único a lo que se puede regresar
porque esos sitios, no son lugares:
Son los portales secretos de tu memoria
que viven comunicándose
para que no mueras de nostalgia
Canción de las simples cosas(A.Tejada Gómez)
Y cuales son "aquellos sitios
donde amaste la vida"?
Me pregunta con mirada de almendra
dulce y profunda
en ojos donde cualquier cosmos
sería un rival perdido...
Donde sucedieron las cosas que no pueden explicarse... dije casi sin pensarlo
Y raudamente vinieron a mi garganta
como en un aleteo,
los portales, las esquinas, las orillas,
las banquetas, los umbrales,
las ventanas cómplices
las ventanas escondidas,
la cabinita de gas donde transcurría la adolescencia,
un terraplén borracho de pasto,
los bordes de cualquier vereda,
el asiento del tren a ninguna parte,
ciertos escalones que fueron pretexto,
las puertas que atravesé
con mis hijos en brazos
Y me di cuenta
que las cosas mas importantes de la vida suceden en movimiento,
estar llegando, estar partiendo,
bailar desnuda, casi desnuda
Hamacarse en la banqueta
mientras hablas con tu amiga, abrazándote las rodillas,
bajar escaleras casi rodando
con el corazón al galope,
Besar, correr, parir,
brindar, llegar, partir
Y así es posible,
solamente así...
volver a aquellos sitios
donde uno amó la vida
Es lo único a lo que se puede regresar
porque esos sitios, no son lugares:
Son los portales secretos de tu memoria
que viven comunicándose
para que no mueras de nostalgia
No te quiero como si fueses
prenda de llevar, rosal de adorno,
anillo de presunción, cadenas que lucir
banderas que declarar,
sofás donde mentir
Te quiero como se quieren
algunas cosas oscuras, secretamente,
entre la tierra y el agua,
entre el fuego y el aire
Como quiere el pájaro a la rama
que lo sostiene
Como quiere la abeja a la flor que besa
y vuela
Como quiere el pasto a la lluvia
que llega como un manantial
a recorrerlo, derramándose
Como quiere la golondrina al viento
que se abandona a él y sabe
que conoce el camino,
por donde irse y regresar siempre...
Como quiere el fuego a la chispa
que le dio origen
aunque sepa que una vez ardiendo
se perderá y dejará de ser chispa
Como quiere la chispa al aire
sabiendo que precisa de su aliento
para devenir en fuego
Como quiere el mar a la caracola que,
aunque se aleje y vuelva,
se esconda y aparezca,
vuelve a recibirla siempre,
sin preguntas, sin pretextos
Así que ya vez,
furioso y enamorado hay amores
que son más que bisutería
aunque no lleven precio de mercado
Tal vez como el amor marinero de Neruda
que dejan una promesa
y aunque se queden
se
van
prenda de llevar, rosal de adorno,
anillo de presunción, cadenas que lucir
banderas que declarar,
sofás donde mentir
Te quiero como se quieren
algunas cosas oscuras, secretamente,
entre la tierra y el agua,
entre el fuego y el aire
Como quiere el pájaro a la rama
que lo sostiene
Como quiere la abeja a la flor que besa
y vuela
Como quiere el pasto a la lluvia
que llega como un manantial
a recorrerlo, derramándose
Como quiere la golondrina al viento
que se abandona a él y sabe
que conoce el camino,
por donde irse y regresar siempre...
Como quiere el fuego a la chispa
que le dio origen
aunque sepa que una vez ardiendo
se perderá y dejará de ser chispa
Como quiere la chispa al aire
sabiendo que precisa de su aliento
para devenir en fuego
Como quiere el mar a la caracola que,
aunque se aleje y vuelva,
se esconda y aparezca,
vuelve a recibirla siempre,
sin preguntas, sin pretextos
Así que ya vez,
furioso y enamorado hay amores
que son más que bisutería
aunque no lleven precio de mercado
Tal vez como el amor marinero de Neruda
que dejan una promesa
y aunque se queden
se
van
Toda la belleza que aprendimos a nombrar,
alguna vez,
fueron sólo palabras
La quimera imposible de quien pensó
que no iba a poder nombrarse el encanto
Y aún así,
cuando tu mirada advierte lo que pasa en el viaje de una libélula,
entre hojas verdes, al cegar del Sol, con sus alas de comarcas,
de cristales diminutos, de márgenes de ríos,
no podemos nombrarlo,
nos quedamos impávidos, como niños mudos ante la magia
creyendo que todos conocen el truco menos nosotros,
y no decimos nada
alguna vez,
fueron sólo palabras
La quimera imposible de quien pensó
que no iba a poder nombrarse el encanto
Y aún así,
cuando tu mirada advierte lo que pasa en el viaje de una libélula,
entre hojas verdes, al cegar del Sol, con sus alas de comarcas,
de cristales diminutos, de márgenes de ríos,
no podemos nombrarlo,
nos quedamos impávidos, como niños mudos ante la magia
creyendo que todos conocen el truco menos nosotros,
y no decimos nada
Tantos años de campesinos removiendo el fango y el arado
de obreros picando la tierra y haciendo caminos
siglos de respIraciones entretejidas con sangre,
sudor y arena de un tiempo desmayado,
de gauchos educando el campo
sin padres tibios, con hijos perdidos
Tantos años levantando paredes, alineando ladrillos
despojando el estiercol con paciente sabiduría
lavando ropa en el agua clara de un río
inventando la olla la mesa el plato
para que las tripas no se rebelen irreverentes,
para que el hambre no salga a matar verdugos
Tantos siglos barriendo mierda bajo la alfombra,
desoyendo ruindades, dejando pasar el cortejo fúnebre
de la propia vida de cada uno por delante de la aldea
Cada uno de los que hicieron esta tierra
de estos hombres que levantaron escuelas, hospitales,
iglesias en las que no creemos ni nos cuidaron
de mujeres que bordaron banderas que nos guiaron
estandartes que nos elevaron alto,
que pelearon contra el invasor con la fuerza de ese arado
tercas e irreverentes
sin la fuerza del macho pero con inteligencia
de los que pelearon en una guerra que no nos representaba
de los que perdieron hijos hermanos amigos y nietos
en la emboscada mas cruel de nuestra historia
tantos años para que hoy,
mire el piso, la tierra,y sienta que se abre sobre mí
como un camposanto
desde donde todos los nutrientes
del dolor que hostigó a mi gente
suben trenzados y convertidos en luz para mirar adelante,
para mirar al futuro
para decir de nuevo con la sangre, con las tripas,
con todo lo que nos dolió y nos duele y dolerá:
nunca más, hombres y mujeres de mi pueblo,
olvidar la historia el dolor el origen los costos el camino
Pero nunca más,
que se entienda bien:
NUNCA MÁS
de obreros picando la tierra y haciendo caminos
siglos de respIraciones entretejidas con sangre,
sudor y arena de un tiempo desmayado,
de gauchos educando el campo
sin padres tibios, con hijos perdidos
Tantos años levantando paredes, alineando ladrillos
despojando el estiercol con paciente sabiduría
lavando ropa en el agua clara de un río
inventando la olla la mesa el plato
para que las tripas no se rebelen irreverentes,
para que el hambre no salga a matar verdugos
Tantos siglos barriendo mierda bajo la alfombra,
desoyendo ruindades, dejando pasar el cortejo fúnebre
de la propia vida de cada uno por delante de la aldea
Cada uno de los que hicieron esta tierra
de estos hombres que levantaron escuelas, hospitales,
iglesias en las que no creemos ni nos cuidaron
de mujeres que bordaron banderas que nos guiaron
estandartes que nos elevaron alto,
que pelearon contra el invasor con la fuerza de ese arado
tercas e irreverentes
sin la fuerza del macho pero con inteligencia
de los que pelearon en una guerra que no nos representaba
de los que perdieron hijos hermanos amigos y nietos
en la emboscada mas cruel de nuestra historia
tantos años para que hoy,
mire el piso, la tierra,y sienta que se abre sobre mí
como un camposanto
desde donde todos los nutrientes
del dolor que hostigó a mi gente
suben trenzados y convertidos en luz para mirar adelante,
para mirar al futuro
para decir de nuevo con la sangre, con las tripas,
con todo lo que nos dolió y nos duele y dolerá:
nunca más, hombres y mujeres de mi pueblo,
olvidar la historia el dolor el origen los costos el camino
Pero nunca más,
que se entienda bien:
NUNCA MÁS
No le tapes la boca a las cigarras
que cantan ocultas ese cielo del alma donde no respondes
la noche pasa
y seguirá creciendo en espuma de nácar
tu distancia de su sombra
y nada habrá por hacer que remedie
esa flor nocturna que asoma entre las piedras
Bajo el reino de la sombras, igual que las cigarras,
crece la maravilla de un canto que se renueva
no le tapes la boca, ellas muerden borrachas de luces
la agonía viva del fuego y un sonido quebrado de púrpuras
No las calles, ellas beben la lluvia dormida que las acuna,
el alba que las espera tras los siete años
que cantan bajo la tierra
que cantan ocultas ese cielo del alma donde no respondes
la noche pasa
y seguirá creciendo en espuma de nácar
tu distancia de su sombra
y nada habrá por hacer que remedie
esa flor nocturna que asoma entre las piedras
Bajo el reino de la sombras, igual que las cigarras,
crece la maravilla de un canto que se renueva
no le tapes la boca, ellas muerden borrachas de luces
la agonía viva del fuego y un sonido quebrado de púrpuras
No las calles, ellas beben la lluvia dormida que las acuna,
el alba que las espera tras los siete años
que cantan bajo la tierra
Mis brazos devuelven al cielo
hasta el último pájaro que me prestó sus alas
De todo cuanto amé,
no me he quedado con nada
y aun así, tengo todo y más que entonces
Soy la dueña inexorable
de todo lo que se sabe pertenencia
por la única razón de leer
el secreto lenguaje de la chispa
Nadie se engañe:
la culpa nace sólo de lo que no se hace
No alcanza el entusiasmo de la luz de una mañana:
ninguna será tan luminosa como la que se pierde
y se sabe perdida,
y queda en mi plexo, tan profunda y poderosa
como un barco en altamar
tan musical y libre,
con el único norte de su sonido
y como mascarón de proa
la épica de mi corazón al galope
navegando siempre en océanos de alas
hasta el último pájaro que me prestó sus alas
De todo cuanto amé,
no me he quedado con nada
y aun así, tengo todo y más que entonces
Soy la dueña inexorable
de todo lo que se sabe pertenencia
por la única razón de leer
el secreto lenguaje de la chispa
Nadie se engañe:
la culpa nace sólo de lo que no se hace
No alcanza el entusiasmo de la luz de una mañana:
ninguna será tan luminosa como la que se pierde
y se sabe perdida,
y queda en mi plexo, tan profunda y poderosa
como un barco en altamar
tan musical y libre,
con el único norte de su sonido
y como mascarón de proa
la épica de mi corazón al galope
navegando siempre en océanos de alas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Todas las noches dejo, al borde de la tibieza, una ciudad que habito entre sombras. Repaso sus calles por última vez, con los ojos cerrado...
-
Todas las noches dejo, al borde de la tibieza, una ciudad que habito entre sombras. Repaso sus calles por última vez, con los ojos cerrado...
-
Hay días donde el viento es una herida abierta con sus dedos inútiles: ninguna fuerza consigue llevarme hasta la orilla y yo, no veo más...


















